¿Quieres sorprender a todos con postres irresistibles y cremosos? ¡Entonces tienes que conocer sí o sí la namelaka! Esta crema, supersuave y golosa, será tu nueva aliada en la cocina. Ya sea para decorar o para rellenar tartas, petisús y tartaletas, la namelaka es la solución perfecta: gracias a su sencillez, podrás dar rienda suelta a tu imaginación tanto con sabores clásicos, como el chocolate y la vainilla, como con otros más originales, como los cítricos y las especias.
¿Estás listo para descubrir la receta de la namelaka? ¡Empecemos a cocinar!
¿QUÉ ES LA NAMELAKA?
La namelaka es una crema que no requiere ninguna cocción: solo tienes que fundir el chocolate (u otro sabor que prefieras) en la leche caliente, añadir la gelatina y, por último, incorporar la nata fría. En muy poco tiempo tendrás una crema supercremosa y esponjosa, perfecta para rellenar y decorar tus postres.
Hoy vamos a preparar la namelaka de chocolate blanco, ¡pero tú puedes elegir el sabor que más te guste!
INGREDIENTES
- 100 g de leche entera fresca
- Ralladura de dos limones
- 30 g de jarabe de glucosa
- 4 g de hojas de gelatina
- 200 g de nata fresca
- 180 g de chocolate
PROCEDIMIENTO
- Empieza ablandando la gelatina en agua fría y, después de escurrirla, resérvala.
- Lleva lentamente a ebullición la leche junto con el jarabe de glucosa y la ralladura de limón.
- Añade la gelatina previamente ablandada y deja infusionar durante 4–5 minutos.
- Mientras tanto, pesa 180 gramos de chocolate blanco en una jarra de 1 litro.
- Una vez transcurrido el tiempo de infusión, cuela la leche sobre el chocolate y tritúralo todo con una batidora de inmersión.
- Añade la nata fresca y sigue triturando unos segundos, hasta obtener una crema lisa y homogénea.
- Vierte la namelaka en un recipiente, cúbrela con film transparente a piel y deja enfriar la crema en el frigorífico durante 12 horas.
- ¡Una vez transcurrido este tiempo de estabilización, por fin podrás montar tu deliciosa namelaka y utilizarla para rellenar y decorar tus postres favoritos!
UNA GOTA DE HISTORIA
A menudo trabajamos con recetas históricas, transmitidas de generación en generación con alguna mejora, pero la receta de la namelaka es una excepción: esta deliciosa crema nació a finales de los años 90 gracias a la colaboración de unos pasteleros japoneses y un chef de la École du Chocolat de Valrhona. El nombre namelaka procede del japonés y significa extremadamente cremoso: un término que refleja a la perfección la textura suave y aterciopelada que distingue a esta crema, obtenida gracias al uso de nata líquida fría en lugar de la clásica nata montada. En pocos años, la namelaka se ha convertido en una de las cremas más apreciadas y utilizadas en el mundo de la alta pastelería, gracias a su versatilidad y a su irresistible cremosidad.
Petisús, pastelitos, tartas, magdalenas, tartaletas y macarons: ¡nadie podrá resistirse a tus postres con esta nueva arma secreta!