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¿Cuál es la diferencia entre la masa madre y la levadura natural?
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¿Cuál es la diferencia entre la masa madre y la levadura natural?

La masa madre – primera parte

07 diciembre 2020

Hay un ingrediente que desde hace siglos nos ayuda a preparar masas y productos leudados: aunque no todos lo conocen, la masa madre es importantísima para dar al pan, la pizza y los dulces una calidad y un sabor inconfundibles. La masa madre no es solo un agente leudante, sino todo un ecosistema en miniatura capaz de dar a los productos horneados una textura única, además de hacerlos más ligeros y digeribles. 

La masa madre ya estaba arraigada en las tradiciones culinarias de nuestros antepasados: se cree que nació en el Antiguo Egipto, hacia el 3500 a. C., cuando por primera vez se empezó a dejar reposar la masa antes de la cocción, permitiendo así que las levaduras naturales fermentaran e hicieran levar la masa. Esta práctica marcó el inicio del uso de la masa madre en la panificación y transformó radicalmente la manera de producir y consumir el pan.

Antes de la introducción de la masa madre, el pan era esencialmente un pan plano y aplastado cocido sobre piedra, parecido al pan ácimo actual. Gracias al descubrimiento de la masa madre, los antiguos egipcios lograron producir un pan blando y fragante, muy parecido al que conocemos hoy. Este descubrimiento no solo mejora el sabor y la textura del pan, sino que también aumenta su valor nutricional y lo convierte en un alimento fundamental en la dieta de muchas civilizaciones.

Dado que es un tema muy rico y de gran interés, ¡lo abordaremos respondiendo a tus preguntas! ¿Estás listo para ponerte el delantal y mancharte las manos? ¡Empecemos!

¿Cuál es la diferencia entre la masa madre y la levadura natural?

El término levadura natural puede generar confusión, ya que a veces se emplea como si fuera sinónimo de masa madre, pero también podría referirse a la levadura fresca de panadería. 

La principal diferencia entre la masa madre y la levadura natural reside en su composición y en el proceso de fermentación. La levadura fresca de panadería está formada principalmente por una única cepa de Saccharomyces cerevisiae, un hongo unicelular que se cultiva y fermenta en condiciones controladas para luego emplearse como agente leudante industrial. La masa madre es una masa de agua y harina que contiene una variedad de levaduras y bacterias lácticas, como Lactobacillus, Pediococcus y Leuconostoc, que se desarrollan de forma natural durante el proceso de fermentación. Estos microorganismos trabajan juntos para fermentar la masa: a bajas temperaturas, las bacterias lácticas contribuyen al desarrollo de ácido acético, que aumenta la conservación del producto leudado; a altas temperaturas, favorecen el desarrollo de ácido láctico, que genera los aromas característicos del producto leudado.

El ácido láctico y el ácido acético, en la proporción adecuada (relación láctico-acético de 3:1), confieren a la masa una acidez mayor que la de las masas que contienen levadura prensada, algo esencial para garantizar una mayor duración del producto.

¿Es mejor la masa madre que la levadura fresca de panadería?

Tanto la masa madre como la levadura fresca de panadería son agentes leudantes utilizados en la panificación, pero presentan algunas diferencias sustanciales que pueden influir en la elección de cuál usar según el producto que se desee obtener.

La masa madre es un organismo vivo, que requiere cuidados y atención, y con tiempos de fermentación muy largos, pero el resultado es un pan mucho más digerible y aromático gracias a la presencia de bacterias y a las distintas familias de levaduras. La masa madre no contiene aditivos artificiales ni conservantes, lo que la hace más tolerable incluso para los diabéticos; además, la fermentación de la masa madre favorece la absorción de nutrientes esenciales como antioxidantes, vitaminas (incluido el ácido fólico), calcio, zinc, hierro y magnesio.

La levadura fresca de panadería, formada principalmente por una única cepa de microorganismos, está disponible en forma fresca o seca y permite un leudado mucho más rápido que la masa madre. Sin embargo, el pan elaborado con levadura fresca de panadería puede ser menos digerible y tener un sabor menos complejo. A nivel nutricional, la levadura fresca de panadería es conocida por ser rica en proteínas, vitaminas del grupo B y minerales como magnesio, fósforo, potasio, hierro, calcio y selenio.


Entonces, ¿cuál conviene más usar? ¡Depende! La masa madre es preferible para quien busca un producto con un sabor más rico y una mayor digestibilidad, mientras que la levadura fresca de panadería es más adecuada para quien busca una solución rápida y práctica.

¿Cómo saber cuándo está lista la masa madre?

Antes de lanzarte a la creación de la masa madre (ver artículo 2), comprueba la temperatura de la habitación donde la vas a dejar reposar: la temperatura ideal para la fermentación debería situarse entre los 18 y los 25 °C; las temperaturas más frías ralentizan el proceso, mientras que las más cálidas podrían acelerarlo.

Para saber cuándo la masa madre está lista para usarse, hay algunas señales clave que conviene observar:

  1. Aspecto visual. Una masa madre lista suele presentar una superficie llena de burbujas y espumosa, señal de que la fermentación se ha producido correctamente, y un color que tiende al amarillo claro.
  2. Duplicación del volumen. La masa madre se considera madura y lista para la panificación cuando duplica su volumen en 3–4 horas tras un refresco*: indica que los microorganismos que hay en su interior están activos y son capaces de producir la cantidad de gas necesaria para hacer levar la masa.
  3. Consistencia y aroma. Una masa madre lista para usar debería tener una consistencia esponjosa y un aroma agradable y ligeramente ácido. Si el olor es demasiado fuerte y ácido, podría ser señal de que la masa madre está demasiado ácida y de que necesita refrescos más frecuentes (el pH debería ser de 4–4,5).
  4. Prueba de flotación. Otro método para comprobar el estado de la masa madre es la prueba de flotación: un trocito de masa madre debería flotar en un vaso de agua si está listo para usarse. Esto indica que en su interior se han desarrollado suficientes burbujas de gas como para hacerlo ligero.

* El refresco de la masa madre es un proceso esencial para mantener activo y vital este cultivo de levaduras y bacterias lácticas. Durante el refresco se añaden agua y harina a la masa madre existente, aportando así nuevos nutrientes a los microorganismos presentes, que ponen en marcha una nueva fermentación. Este proceso no solo garantiza la vitalidad de la masa madre, sino que también mejora sus capacidades leudantes y aromáticas.


¡Recuerda que cada masa madre es única y puede requerir un poco de experimentación para saber exactamente cuándo está lista para su uso!

En el próximo artículo te explicaremos cómo se hace la masa madre y cómo cuidarla, y descubriremos juntos cómo dar vida a este fantástico ingrediente partiendo de cero. Te guiaremos paso a paso en la creación de tu masa madre, desvelándote todos los secretos para nutrirla y conservarla de la mejor manera. ¿Estás listo para meter las manos en la masa y convertirte en un auténtico maestro panadero? ¡No te pierdas la próxima cita!

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