Sobre nosotros blog
Logo
pexels-charles-chen-12669855.jpg
Blog
 / Salado

Pan casero con patatas

El método directo

25 febrero 2020

El pan fresco en la mesa no puede faltar nunca: desde el trozo de pan para rebañar la última cucharada de ragú hasta el bocadillo rápido entre una cita y otra, el pan nos acompaña a lo largo del día como un gran aliado de sabor y energía. El pan es un alimento sencillo pero fundamental, que alimenta a las culturas de todo el mundo. Su origen se remonta a hace unos 12.000 años, cuando se preparaba con cereales silvestres en Jordania: desde entonces, el pan ha atravesado épocas y fronteras hasta convertirse en un símbolo de compartir y de vida cotidiana.


Las técnicas para preparar pan casero son numerosas y variadas, y se adaptan a las necesidades y a los gustos de cada uno. De la masa a la elección de las harinas, cada paso es una oportunidad para experimentar nuevos sabores. ¡Veamos juntos los pasos para conseguir un buen pan casero!

Pan casero y método directo

Pan casero y método directo

El amasado con método directo es el más antiguo y sencillo: consiste en amasar todos los ingredientes en una sola fase hasta formar una masa lisa y homogénea, con tiempos de trabajo relativamente cortos. Con el método directo no se añaden otras masas previamente preparadas y fermentadas (como la biga o el poolish): el resultado son panes bastante tiernos, de sabor suave y ligeramente acidulado, pero con una conservación relativamente corta. 


¡Descubramos qué características deben tener los ingredientes para preparar un pan con método directo!

Pan casero y método directo

Los ingredientes: la harina

La harina es el ingrediente fundamental de la panificación porque contiene gluten: cuando la harina se mezcla con el agua, las proteínas del gluten (gliadinaglutenina) se unen entre sí formando una estructura elástica y viscosa llamada red de gluten, que cumple varias funciones:

  1. Elasticidad y extensibilidad. El gluten da a la masa la capacidad de estirarse sin romperse, lo que le permite atrapar los gases producidos por la fermentación de las levaduras. 
  2. Estructura y consistencia. Una buena estructura del gluten garantiza que el producto final tenga la consistencia adecuada, sea esponjoso y presente un buen alveolado, es decir, las clásicas «burbujas» o poros en el interior de la miga.
  3. Resistencia y tenacidad. El gluten ayuda a que la masa conserve su forma durante el levado y la cocción, evitando que se hunda o se deforme. 
  4. Absorción del agua. El gluten es capaz de absorber una cantidad de agua equivalente al doble de su peso, lo que contribuye a la hidratación de la masa e influye en la consistencia del producto final.

La cantidad de proteínas de una harina indica la fuerza de la propia harina: menos proteínas equivalen a menos gluten (harina floja), y cuantas más proteínas contiene la harina, mayor es su contenido de gluten (harina de fuerza). Para el método directo normalmente se necesita una harina con un contenido medio de proteínas (10–11 g por cada 100 g de harina, un dato que puedes consultar en la tabla nutricional), porque todo el proceso de elaboración se desarrolla en un tiempo relativamente corto.

El agua

El agua desempeña un papel crucial en la preparación de las masas de panadería, y actúa sobre la masa tanto desde el punto de vista químico como físico. Por ejemplo:

  1. Hidratación de los ingredientes. El agua es esencial para hidratar los componentes de la harina, en particular el almidón y las proteínas, como el gluten. Este proceso es fundamental para formar la estructura de la masa.
  2. Desarrollo del gluten. Durante el amasado, el agua permite que las proteínas del gluten se unan entre sí y formen una red elástica que da estructura y elasticidad a la masa, algo esencial para retener los gases de la fermentación y permitir que el pan suba.
  3. Activación de la levadura. El agua es necesaria para activar la levadura, ya sea fresca, seca o masa madre. La levadura utiliza los azúcares presentes en la harina y los transforma en dióxido de carbono y alcohol, un proceso que contribuye al levado de la masa.
  4. Control de la temperatura. El agua desempeña un papel clave en el control de la temperatura de la masa: una temperatura adecuada es crucial para optimizar la actividad de la levadura y la formación del gluten.
  5. Fermentación y aromas. El agua facilita los procesos de fermentación, que no solo ayudan a que la masa suba, sino que también contribuyen al desarrollo del sabor y de los aromas del pan terminado.
  6. Regulación de la acidez. El agua, según su pH, puede influir en la acidez de la masa, lo que a su vez puede afectar a la fermentación y a la estructura del pan.

La levadura

La levadura desempeña un papel crucial en las masas de panadería, ya que influye en el levado, la estructura y la digestibilidad de los productos finales. A través del proceso de fermentación, la levadura transforma los azúcares presentes en la harina en dióxido de carbono y alcohol. El dióxido de carbono, atrapado en la red de gluten, hace que la masa aumente de volumen y que los productos horneados queden esponjosos y ligeros. 

Además de contribuir al levado, la levadura desempeña un papel fundamental en el desarrollo del sabor y del aroma de los productos horneados: los compuestos aromáticos que se forman durante la fermentación aportan características organolépticas únicas, que varían según el tipo de levadura utilizado y la duración de la fermentación. Estos aromas y sabores enriquecen el perfil gustativo del pan, la pizza y los dulces, y los distinguen entre sí.

La sal

La sal actúa como conservante y como antiséptico frente al moho y a las fermentaciones no deseadas. Si utilizas una sal integral, aportará a la masa elementos como magnesio, zinc, calcio y potasio. En resumen, la sal en la masa sirve para:

  • Dar más sabor.
  • Mejorar la retención de los gases de la fermentación.
  • Mejorar la estructura del gluten.
  • Ralentizar la velocidad de producción de los gases de la fermentación.
  • Favorecer la coloración de la corteza y blanquear la miga.
  • Controlar la actividad de las levaduras.

Receta: pan con patatas

Ingredientes

  • 500 g de harina tipo 0
  • 375 g de agua
  • 75 g de copos de patata
  • 20 g de levadura prensada
  • 9 g de sal

Elaboración

  1. En una amasadora, amasa todos los ingredientes, excepto la sal, durante 5 minutos a velocidad baja. 
  2. A continuación, sube a la velocidad 3 o 4.
  3. Añade la sal y deja trabajar la amasadora otros 5 minutos, hasta que se forme una masa lisa y homogénea, con una red de gluten bien desarrollada. 
  4. Pasa la masa a una tabla de madera o a un recipiente de plástico y déjala en su primera fermentación (reposo) durante 60 minutos, bien tapada. 
  5. Divide la masa en dos piezas de 490 g cada una o en diez piezas de 98 g cada una. 
  6. Bolea bien las piezas dándoles una forma ovalada y gíralas con el cierre hacia arriba.
  7. Colócalas sobre una tabla bien enharinada y déjalas subir durante unos 60 minutos (según el tamaño) a 29 °C con humedad. Una vez que las piezas hayan subido, dales la vuelta y hazles unos cortes transversales. 
  8. Hornea en horno precalentado, con un poco de vapor, a 210 °C durante 45–60 minutos.
Elaboración

Curiosidad: el amasado

El amasado es la mezcla de los ingredientes, con la posterior formación del gluten y la incorporación de aire. Normalmente se divide en dos momentos: una primera fase, en la que los ingredientes se amalgaman, que dura unos 10 minutos a velocidad baja; y una segunda fase, a velocidad más sostenida, que permite la formación y la estabilización de la red de gluten. Terminado el amasado, la masa se deja reposar (primera fermentación), bien tapada, durante un periodo que puede variar de 10 a 40 minutos. La primera fermentación sirve, por un lado, para que la masa se relaje del esfuerzo mecánico y, por otro, para permitir que comiencen las reacciones de fermentación. Después se pasa al formado de las piezas de pan.

La cocción

La cocción es la fase final de la preparación del pan. La temperatura de cocción depende de la forma, del tamaño y de la consistencia de la masa, y puede variar de los 220 a los 280 °C. También el tiempo de cocción varía según la forma del pan, definida por la relación entre la superficie externa y la interna: las piezas pequeñas, lógicamente, necesitan menos tiempo que las de gran tamaño.

 

Ya estás listo para sacar del horno un montón de hogazas tiernas y crujientes, para disfrutar en buena compañía con deliciosos embutidos o con mermeladas frescas. Estamos deseando ver tus creaciones: como siempre, ¡te invitamos a compartir con nosotros tus obras maestras!

artículos relacionados

Logo Whatsapp